RELATO CORTO UN RELOJ PARA VALERIA
UN RELOJ PARA VALERIA
Un lujoso automóvil aparcó en un hueco cerca de la esquina de la calle Wellington. Alejandro un hombre de unos 45 años bajó del mismo y como solía hacer a menudo, encaminó sus pasos hacia el club privado que solía frecuentar.
Era un lugar ideal para encontrar mujeres de media edad, generalmente casadas y con ganas de tener aventuras.
Cerca de allí, un pequeño utilitario se dirigía al mismo lugar, cuando consiguió aparcar una hermosa joven de unos 30 años, se apeó del mismo y de encaminó hacia el club.

Abrió la puerta y en la penumbra de este exclusivo club privado, donde el humo de los puros se mezclaba con el aroma embriagador del perfume caro, enseguida destacó su imagen. Era Valeria, una mujer de belleza hipnótica y mirada enigmática.
Llevaba un espectacular vestido negro, completamente ceñido al cuerpo que dejaba entrever curvas que parecían esculpidas por un artista. Sus hermosos labios rojos prometían secretos que pocos se atrevían a descubrir.
Su objetivo era claro: robar una pieza de valor incalculable, un antiguo reloj de bolsillo incrustado con diamantes, que pertenecía a Alejandro, ese hombre rico de mediana edad, que poco antes había entrado.
Era conocido por su fortuna y su obsesión por los objetos únicos. Alejandro, arrogante y confiado, no sospechaba que esa noche su mundo estaba a punto de cambiar.
Valeria se acercó a él con una sonrisa que mezclaba inocencia y provocación. Sus palabras eran suaves, sus gestos calculados para atraer su atención y desarmar su vigilancia.
La conversación fluyó entre copas de whisky y miradas cargadas de deseo. Ella escuchaba, aprendía, mientras su cuerpo rozaba el de él con una sutileza que encendía la atmósfera.
Como ella había previsto, Alejandro la invitó a su mansión, Valeria aceptó sin dudar. Sabía que allí, en la seguridad de su opulento hogar, tendría la oportunidad perfecta para ejecutar su plan.
La noche avanzó entre susurros y caricias, hasta que, en un momento de distracción, Valeria deslizó sus dedos hacia el bolsillo interior de la chaqueta de Alejandro.
Con una destreza que solo la experiencia puede otorgar, sacó el reloj sin que él lo notara. El corazón le latía con fuerza, no solo por el riesgo, sino por la adrenalina de ese juego peligroso.
Antes de que Alejandro pudiera reaccionar, ella ya estaba fuera, desapareciendo en la oscuridad con la pieza más codiciada en sus manos. El amanecer la encontró lejos de la ciudad, con el botín y una sonrisa satisfecha. Había ganado más que un objeto valioso; había conquistado el poder de la seducción y la astucia, dejando atrás a un hombre que jamás imaginó ser víctima de una mujer tan irresistible como letal.
Un Reloj Para Valeria – Serie Relatos Cortos – Copyright ©Montserrat Valls y ©Juan Genovés